Recientemente se presentó la sistematización de resultados basados en la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada del primer semestre de 2006 del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la calidad de los nuevos empleos.
Según esta encuesta la ocupación está creciendo y la tasa de empleo, que mide la proporción de personas mayores de 14 años que efectivamente está ocupada, viene aumentando en forma sostenida desde 2003. Este año ha superado los máximos de la década pasada, reflejando además que en los últimos años se observó un aumento importante del número de personas que buscan trabajo.
Los datos del INE señalan que un tercio de los empleos con una antigüedad inferior a 6 meses están ocupados por personas de menos de 24 años, otro tercio está formado por personas de entre 25 y 34 años y el tercio restante tienen más de 35 años.
En cuanto al grado de formalidad de los empleos recientemente creados se destaca que existe un ciento grado de informalidad. Muchas veces se han escuchado los reclamos, sobre todo de las cámaras empresariales, reivindicando la flexibilización de las leyes, como forma de combatir esta informalidad.
Algunos países desarrollados han transitado por este camino ya que estas políticas facilitan el acceso al primer empleo de las personas jóvenes o desempleados crónicos.
Actualmente se están realizando las negociaciones que corresponden para establecer beneficios y exoneraciones a aquellas empresas que contraten desocupados crónicos.
Es claro que además de las medidas que puedan tomarse desde el gobierno, debe existir además un fuerte compromiso desde el sector privado para consolidar las metas propuestas y garantizar los derechos que todos los trabajadores deben tener.

